APELANDO AL DIÁLOGO [Comunicado del grupo claustral Iniciativa Estudiantil Canaria (ULL)]

Cuando uno observa un conflicto tan sumamente complejo y con tan pocos visos de llegar a buen puerto como el que entabla AMEC y la Facultad de Psicología, desde la ajenidad al mismo creemos que la posición mas lógica al respecto es la de apelar al dialogo como mejor forma de resolver este problema.

Y defendemos esta posición porque en primer lugar, no conocemos todos los detalles de este asunto como para opinar que parte lleva la razón, y aun siendo consciente de ellos, tampoco tenemos ni la potestad ni la legitimidad moral para realizar juicios paralelos.

Pero además de lo mencionado anteriormente, sostenemos esta posición porque tenemos la firme convicción de que un proceso institucionalizado como el que se ha llevado a cabo en este asunto no favorece en ningún caso a nuestra casa. Y es que cuando existen dos partes enfrentadas, de forma inevitable la sociedad se posiciona con unos y con otros, dividiendo a nuestra comunidad universitaria y en consecuencia, generando tensiones entre el círculo de las partes enfrentadas.

Es por todo esto que tanto ahora como en el próximo claustro del Miércoles 28 de Marzo, IEC abogará y animará a la Facultad de Psicología a que detenga este proceso y se dé una oportunidad al dialogo entre las partes, en las que lejos de procedimientos reglamentados, cara a cara diriman las diferencias que hoy los separan. Estamos seguros que un año después de que se iniciase este periplo, existe una actitud más favorable al diálogo y consenso y por ello no nos queda más que impulsar a las partes a que lleguen a un acuerdo que haga finalizar el proceso disciplinario.

En todo caso, desde IEC solo deseamos y esperamos que este conflicto se resuelva de la mejor forma posible y que en ningún caso acabe con la expulsión de ningún alumno perteneciente al grupo AMEC.

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AMEC expuso en rueda de prensa los motivos que han llevado a sus miembros a sufrir una persecución en la Universidad de La Laguna

Documento repartido a los periodistas en la rueda de prensa.

1º. Se hace esta rueda de prensa para aclarar definitivamente ante la opinión pública, la posición de AMEC respecto a la polémica suscitada en torno al comunicado emitido el 28 de febrero de 2011 y que ha sido la excusa para abrir el expediente disciplinario a los alumnos claustrales de este grupo.

2º. Aclarar que la única finalidad de AMEC siempre ha sido la de defender los legítimos intereses del alumnado de la ULL, siendo la tramitación de las becas una de las cuestiones fundamentales, máxime en la situación actual de enormes dificultades económicas para las familias.

3º. Jamás ha sido la voluntad de esta organización atacar a personas o instituciones, sino colaborar para resolver los problemas que en las mismas pueden surgir y sobre todo si esos problemas afectan de manera tan directa a los alumnos a los que representamos.

4º. AMEC lamenta que el contenido de dicho comunicado haya podido herir algunas sensibilidades, ya que tal y como ya indicábamos en el comunicado de 22 de marzo de 2011, AMEC siempre ha manifestado un profundo respeto al conjunto de trabajadores y trabajadoras de la ULL, con quienes compartimos el anhelo de una universidad cada día mejor.

5º. AMEC sigue apostando por el diálogo como forma de resolver los conflictos y de lograr soluciones a los problemas, máxime en la institución universitaria que debe ser el paradigma de ese diálogo, del respeto de las garantías y de la aplicación de los derechos que nuestra constitución otorga, pues es en la misma donde se forman las generaciones que habrán de ser garantes de aquellos en un futuro próximo.

Santa Cruz de Tenerife, 19 de marzo de 2012

ASAMBLEA DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL CANARIO (AMEC)

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“CAZA DE BRUJAS” EN LA UNIVERSIDAD DE LA LAGUNA

A través de una nota de prensa, la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC) ha expresado públicamente su postura en relación a los expedientes disciplinarios incoados a 23 miembros de este grupo, 22 de los cuales son miembros del Claustro universitario de la ULL, por dos presuntas faltas graves: Ofensa grave de palabra u obra a compañero, funcionario y personal dependiente de la Facultad de Psicología y falta de probidad honradez.

El origen de dichos expedientes se encuentra en un comunicado emitido en marzo de 2011, en el que AMEC denunciaba la “negligencia” de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna (ULL) que había provocado – según afirmaban – que 300 estudiantes se quedaran sin poder tramitar sus respectivas becas.  En dicho comunicado, AMEC solicitaba que “el Gobierno de Canarias, encargado de la resolución de las becas, y la ULL, agilicen los trámites para no causar demasiados perjuicios a las personas damnificadas por la mala organización de la Facultad de Psicología”.  Y pedía a los responsables que iniciaran cuanto antes las medidas oportunas para que un caso de estas características no volviera a repetirse.  El comunicado -aclara el grupo con mayor representación en el claustro de la ULL – “se realizó por las quejas de alumnos perjudicados.  Y su información fue contrastada con la Fundación Canaria para la Promoción de la Educación (PROEDUCA), dependiente del Gobierno de Canarias.  El único objetivo de la nota de prensa enviada por AMEC es que ningún estudiante se viera perjudicado por esta situación”.

 EL INSTRUCTOR PRETENDE EXPULSAR A LOS ENCAUSADOS DURANTE DOS CURSOS ACADÉMICOS

Lejos de responder a la petición, los órganos de gobierno de la ULL reaccionaron de forma contundente contra los estudiantes.  La Facultad de Psicología emitió un comunicado en el que, después de defender su “ejemplaridad” en la realización de sus funciones, adelantaba que había puesto en manos del “Servicio Jurídico y del Servicio de Inspección de la Universidad los hechos acaecidos.  Poco después, la ULL abría los expedientes disciplinarios a 23 estudiantes de AMEC por las dos presuntas “faltas graves”.  Posteriormente, once de ellos eran cerrados.  Este martes 22 de marzo se hacía público que el instructor del caso pretende expulsar durante dos cursos académicos de la ULL a los otros doce estudiantes encausados.  La propuesta de sanción incluye nueve meses por la autoría del comunicado, más seis por “falta de probidad” para dos de ellos, cuatro meses por la segunda falta para otros nueve y tres por el mismo motivo para el duodécimo expedientado, el único que no pertenece al Claustro.

Aunque en días pasados un antiguo estudiante de la Universidad declaraba haber sido el único autor del comunicado, reconociéndolo así ante el instructor, éste continúa inculpando por dicha autoría al resto de los encausados.

“NUNCA HEMOS RECIBIDO INFORMACIÓN QUE DEMUESTRE QUE NUESTRO COMUNICADO ES FALSO”

En relación a las supuestas causas por las que se enjuicia a los estudiantes, AMEC sostiene que – a día de hoy – aún no han recibido información institucional sobre la falsedad o no de lo expresado en el comunicado, y tampoco se les ha comunicado que el hecho de retractarse fuera a suponer la retirada de los expedientes”.

Para fijar su posición a este respecto, AMEC se remite a las declaraciones emitidas por uno de sus miembros, que compareció ante el Jefe de Inspección el 24 de mayo de 2011:

 ”Manifestamos que, en ningún caso, se nos ha aportado ninguna información que permitiera pensar al colectivo AMEC que se hubiera cometido algún error.  En todo caso, si de esta información se hubiera verificado algún error, sería un error inducido por la información recibida desde la Fundación PROEDUCA”.

Para los afectados por los expedientes disciplinarios lo ocurrido solo puede calificarse como “una persecución”.  “En mi opinión – afirma en este mismo sentido un estudiante de doctorado de la ULL consultado por Canarias Semanal – aquí de lo que se trata es de dar un escarmiento a los protestones, para que le gente se lo piense dos veces antes de rebelarse o rechistar.  Ya sea contra el mal funcionamiento de la universidad, contra los planes de estudios, contra los recortes o contra lo que sea”.  “El hecho de que se fuera contra 23 miembros de AMEC por un simple comunicado -añade este joven – es algo propio de las ‘cazas de brujas’.  “Por eso -concluye- no me parece que este caso concierna solamente a los expedientados o a su grupo.  Aquí lo que está en juego es la defensa de la libertad de expresión y de crítica en la Universidad”.

La última palabra sobre el castigo que se impondrá a los integrantes de AMEC la tiene ahora el rector Eduardo Doménech, quien en 2008 ya utilizó el franquista Reglamento de Disciplina Académica de 1954 para intentar expulsar a un conocido dirigente de este sindicato estudiantil.  El mismo reglamento que se aplica hoy a sus compañeros y que podría truncar la vida académica y profesional de estos jóvenes.

Fuente: http://canarias-semanal.com/not/1745/_caza_de_brujas__en_la_universidad_de_la_laguna/

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Carta abierta al rector de la ULL [ABC 21/03/2012]- Daniel Molini

Si no somos capaces de dialogar y entendernos en la Universidad, ¿qué nos queda fuera de ella?

Estimado rector, a propuesta del Jefe de Servicios de Inspección de la ULL, usted decidió incoar expediente disciplinario a 23 miembros claustrales, y alguno no claustral, del grupo estudiantil AMEC (Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario). Los motivos: un comunicado de prensa que los jóvenes difundieron, dando cuenta del retraso de becas por la falta de diligencia de una facultad, concretamente la de Psicología.

La portada de los periódicos señalaban la fecha del acontecimiento: 1 de marzo de 2011. En el texto, los estudiantes pedían “agilizar los trámites para no causar demasiados perjuicios a las personas damnificadas por la mala organización…”, instando a los responsables tomar las medidas oportunas “para que un caso de estas características no vuelva a repetirse.” Días después, el decano de la Facultad de Psicología, utilizando también los medios de comunicación, negó las acusaciones de negligencia en la solicitud de las becas, asegurando que todas las ayudas habían sido bien gestionadas y acusando de mala fe a AMEC por publicar esta difamación.

Hasta aquí los hechos, parecidos a los de cualquier controversia en las que se empeñan los seres humanos cuando mixturan dudas con certezas, verdades con errores, información cierta con información probable, datos contrastados con datos a medio contrastar, inexperiencia con afán de justicia y ganas de llegar con regresos de personas que conocen fatigas.

En su explicación a los medios, el decano de la Facultad de Psicología detalló como fueron tramitadas las becas, así como otras resoluciones que daban cuenta de la buena gestión de la institución académica. Posteriormente, el día 14 de marzo de 2011, con el enfado todavía en las venas, ¿por lo que consideró un acto indigno?, trasladó las críticas de los estudiantes al Servicio de Inspección de la Universidad.

Los alumnos, una semana después, y siempre en los medios, aclararon que no tuvieron intención de criticar el trabajo del personal “ya que no pueden sino admirar el esfuerzo diario que realizan a pesar de los escasos medios“. A pesar de lo fácil que hubiese sido hablar, mirándose a los ojos, los escritos se sucedían, hasta que en mayo de 2011 se abrió un expediente informativo en el Servicio de Inspección, por la presunta comisión de dos faltas: a) ofensa grave de palabra u obra a compañero, funcionario y personal dependiente de la Facultad de Psicología y b) falta de probidad.

Usted sabe, señor rector, que la normativa utilizada para estudiar este asunto es más vieja que la injusticia, de tiempos en que la autoridad se imponía por métodos distintos a los actuales, y permite imponer sanciones tan graves como la inhabilitación perpetua para cursar estudios en todos los centros docentes. Con el atrevimiento propio de un entrometido me he puesto en la piel de esos muchachos, y como antiguo universitario he decidido hacerle llegar las siguientes reflexiones. Si es verdad que la docencia implica la transmisión de conocimientos, habilidades y actitudes, ¿qué les estamos enseñando a nuestros alumnos?

¿Cómo es posible que un comunicado, a la postre anulado por otro, pueda generar tanto encono? ¿Cómo es posible que la falacia de unos —si es que existió— no se pueda contrarrestar con la verdad de otros? Una mentira —si es que existió— se anula con la verdad, sobre todo si la poseen los más fuertes, capaces de amplificarla con facilidad.

Usted es el más fuerte señor rector, y su cargo le obliga a actuar con grandeza, evitando dirimir conflictos con reglamentos redactados por dictadores. Si no somos capaces de dialogar y entendernos en la Universidad, ¿qué nos queda fuera de ella?

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A la comunidad universitaria de La Laguna – Teodoro Roca (Diario de Avisos 09/03/2012)

A raíz de la situación creada recientemente en la Universidad de La Laguna con la incoación de expedientes académicos a todos los estudiantes miembros del grupo claustral AMEC, el conjunto de miembros de la comunidad universitaria abajo firmantes desea trasladar la siguiente reflexión.

La aplicación del Decreto de 8 de septiembre de 1954 en los expedientes abiertos contra todos los alumnos miembros del grupo claustral AMEC como fundamento legal para ejercer la potestad sancionadora en la Universidad de La Laguna demuestra, al margen de otras consideraciones legales, la profunda contradicción existente entre la puesta en práctica en esta última de los criterios del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) como marco de modernización de las enseñanzas conducentes a la obtención de títulos de carácter oficial y al conjunto de reglas y principios que, desde el punto de vista jurídico, sigue sirviendo de cauce a la función administrativa universitaria que regula las actividades académicas, las relaciones de los diversos estamentos universitarios entre sí y de éstos con el conjunto de la sociedad civil.

El Espacio Europeo de Educación Superior pretende ser un nuevo modelo educativo y, como tal, se ha postulado en el seno de la Universidad de La Laguna, pero esto implica, a su vez, un cambio de ética académica y administrativa. Es necesario cambiar viejas actitudes y disposiciones. La necesidad de revisar la universidad, así como sus funciones, su organización y sus prácticas con el fin de optimizarla y adaptarla a las características del mundo actual y, sobre todo, responder a las exigencias de la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos significa, además, el respeto por el pluralismo ideológico y la diversidad -que constituyen un patrimonio cultural que debe ser preservado- y abandonar, además, la orientación sancionadora ante los conflictos que puedan surgir en la comunidad universitaria.
Como es bien sabido, el derecho no tiene una sola dirección. No puede circunscribirse a obligaciones, sino que ha de incluir el núcleo de los derechos fundamentales presentes en el ordenamiento jurídico general.

La inserción y posición de los estudiantes en la comunidad universitaria de La Laguna se dibuja sobre todo a través de su cuadro de derechos y deberes que definen su relación con el profesorado y con los servicios de las universidades y no puede, sin quebrar el marco de libertades constitucionales reconocidas, descansar únicamente sobre las obligaciones de éstos y no sobre sus derechos. No pueden existir unas sin los otros y la comunidad universitaria en su conjunto, muy especialmente sus órganos directivos, debe de preservar el equilibrio entre derechos y obligaciones. Además, la participación estudiantil en la representación y en el gobierno universitarios regulada en una democracia representativa demanda de sus representantes actuaciones en defensa del colectivo representado al igual que los demás sectores de la comunidad universitaria.

El papel de la Universidad hoy emerge de la voluntad política de hacer de la Educación Superior un elemento fundamental y estratégico en el proyecto económico, social, cultural y científico de la sociedad del conocimiento, pero también, de la democracia. Si ha resultado necesario desarrollar el Espacio Europeo de Educación Superior, como consecuencia de las innovaciones sobrevenidas que han implicado un cambio de perspectiva metodológica sobre los procesos de enseñanza-aprendizaje, resulta, igualmente, necesario revisar los procesos sancionadores y sus ámbitos de aplicación para garantizar un marco de relaciones en las que los conflictos sobrevenidos hallen solución sin el recurso a la sanción. O a la confrontación entre los diversos estamentos. La Comunidad Universitaria debe reflexionar sobre el momento presente y lo que éste significa como síntoma de la Universidad que se está construyendo y debe apostar por la coherencia normativa, alejándose de reglamentos cuyas orientaciones sancionadoras son anacrónicas, caducas y rompen, en gran medida, las exigencias de una sociedad plural y diversa en la que la libertad de expresión es un bien sobre el que descansan las demás libertades.

Así, pues, en este momento, hay que inscribir en otro marco, que no sea el Decreto del 08/09/1954, los conflictos sobrevenidos y resolverlos con voluntad de diálogo e integración. Este marco es lo que hoy en día se llama mediación en el sentido más amplio de la palabra y esta voluntad es precisamente la que ha faltado a lo largo del tiempo que dura este proceso. No estaremos en una universidad europea, moderna y plenamente democrática hasta que estas actitudes y voluntades imperen en las relaciones y normativas de nuestra comunidad universitaria.

*Además firman este artículo: Ángela Sierra González, Ana Isabel Jiménez Abizanda, Ángel M. Gutiérrez Navarro, Antonio Pérez Quintana, Blas Cabrera Montoya, Cándido Román Cervantes, Carlos Marzán Trujillo, Cecilia Loaisa Lara, Dulce Mª González Doreste, Evencio Mediavilla Gradolph, Hipólito Delgado Rodríguez, Ignacio Marieta Hernández, Javier E. Marrero Acosta, Jesús Rodríguez Junco, Jorge Rodríguez Guerra, José Gómez Soliño, José M. García Fraga, José M. Oliver Frade, Juan José Arias León, Juan Ramón Núñez Pestano, Lorenzo Moreno Ruiz, Luis Rodríguez Domínguez, Mª Carmen Evora García, Mª del Carmen del Arco Aguilar, Mª Isabel Sánchez Bonilla, Mª Jesús Arévalo Morales, Mª Jesús Navarro Segura, Marcos Hernández Jorge, Mª José Guerra Palmero, Marta Esther Jiménez Jaén, Matías López Rodríguez, Pablo Ródenas Utray, Pilar Arévalo Morales, Plácido Bazo Martínez, Rafael Alonso Solís y Ricardo Pérez Galdona

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Disciplina de los años cincuenta (El País)

Doce alumnos se enfrentan a una posible expulsión en La Laguna por difamación

El reglamento académico de las universidades es de 1954

Un total de 12 estudiantes pertenecientes al grupo claustral Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC) se enfrentan a una posible expulsión de la Universidad de La Laguna, en virtud de un reglamento disciplinario académico que data de 1954. Hace un año, el grupo de estudiantes emitió una nota de prensa en la que criticaba la pérdida de 300 becas debido a la presunta “negligencia” de la Facultad de Psicología al entregar las solicitudes fuera de plazo.

 Los responsables de la facultad tinerfeña dijeron que las acusaciones eran falsas y difamatorias y pidieron al rector, Eduardo Doménech, una investigación. Esta ha acabado con expedientes a 23 alumnos, de los cuales 11 ya han sido exonerados, pero el resto se enfrenta a los cargos de difamación y falta de probidad, considerados faltas graves en virtud de un código normativo de la época franquista, del 8 de septiembre de 1954 y que puede suponer la expulsión de los alumnos.

Aún no está claro quién tenía razón —el abogado de los alumnos dice que la facultad no ha demostrado que sus acusaciones fueran falsas y el rectorado afirma que sí—, pero en todo caso la polémica vuelve a llamar la atención sobre el hecho de que el reglamento disciplinario de las universidades públicas españolas tiene más de medio siglo.

El Rectorado defiende que ha llevado el caso “de manera escrupulosa”

El Ministerio de Educación gestionado por el anterior Gobierno socialista, encabezado por Ángel Gabilondo, anunció el pasado junio una nueva norma —que requiere rango de ley— para actualizar un reglamento de disciplina académica de hace 57 años. Pero, a pesar de que el anteproyecto llegó a verse el año pasado en el Consejo de Universidades y en el Consejo de Estudiantes, y de que había “mucho consenso” en torno al texto, “no dio tiempo a hacer ninguna tramitación parlamentaria”, explica Juan José Moreno, ex director general de Política Universitaria.

En Canarias, el proceso abierto contra los estudiantes ha provocado una intensa polémica y ha suscitado un movimiento de solidaridad con los estudiantes exigiendo que se elimine una normativa que, a pesar de haber sido depurada a lo largo de los años en algunos puntos por el Tribunal Supremo, es considerada por los alumnos como una reliquia “franquista”, que castiga muy severamente, quizá incluso desproporcionadamente.

El abogado de AMEC, Raúl Alonso, asegura que nadie ha demostrado todavía qué ha ocurrido con las becas objeto de las críticas estudiantiles y, además, la inspección universitaria no ha podido determinar la autoría del comunicado, por lo que optó por procesar a todo el grupo. “Los alumnos en ningún momento quisieron difamar o causar un prejuicio contra los funcionarios de la Facultad de Psicología y en ningún caso a nadie de la asamblea estudiantil se le ha probado que lo que denunciaron en el comunicado es falso”, indica Alonso.

Los alumnos no se retractan; su abogado dice que no querían causar perjuicio

También califica de “disparate” aplicar la norma de 1954, un “reglamento que está vigente para los alumnos de una forma muy residual. En cualquier caso, la severidad del mismo tiene muy poco que ver con el principio de proporcionalidad, ya que los alumnos podrían ser expulsados no solo de La Laguna, sino de todas de las universidades de España”.

Un portavoz del Rectorado asegura que lo único que deben hacer los alumnos expedientados para evitar la expulsión es retractarse del comunicado que consideran doloso para la institución al tratarse de una información que no fue contrastada. El jefe del Gabinete del Rectorado, Antonio Rodríguez, explica que fue la Junta de Facultad de Psicología la que instó al rector a que iniciara una investigación y que se ha llevado el caso de manera “muy escrupulosa”. En este punto, Rodríguez insiste en que las becas objeto de las críticas de los estudiantes se tramitaron en tiempo y forma y asegura haber presentado los papeles que lo demuestran.

“No entendemos que habiéndose contrastado que la información era falsa y difamatoria no hayan reconsiderado su posición y pedido disculpas. Han persistido de una manera irracional”, continúa Rodríguez, y concluye: “La única clave es que hay una motivación de trabajo político del grupo AMEC, que tiene un corte bastante radical. Asumen un papel de víctima de una represión que no se ha dado en ningún caso porque el rector se ha inhibido en todo momento de hacer declaraciones”.

Disciplina de los años 50 (PDF)

Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/26/actualidad/1330284026_647611.html

Para firmar contra el reglamento del 54: http://firmas.libertadenlaull.org/

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El inspector de la ULL admitió ignorar quién elaboró el comunicado de AMEC (El Día)

El inspector de ULL admitió ignorar quién elaboró el comunicado de AMEC (pdf)

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