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En el vídeo, los compañeros de Antena 3 lo explican bastante bien: La Universidad de La Laguna (ULL) expedienta a todos los representantes en el Claustro de un sindicato de estudiantes. ¿La causa? La Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario (AMEC) envió el 28 de febrero de 2011 un comunicado en el que denunciaban que “Las becas de 300 alumnos se quedan sin tramitar después de que la ULL no entregara a tiempo sus solicitudes”. Al parecer, el retraso en la tramitación no era cumpla de la Administración de la Facultad de Psicología de la ULL, sino del Gobierno de Canarias. Ante ese error, el rector, Eduardo Doménech, ha abierto expediente a todos los representantes de ese grupo por “ofensa grave de palabra u obra a compañero, funcionario y personal dependiente de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna, por la coautoría o complicidad del contenido del comunicado de 28 de febrero de 2011 enviado a los medios de comunicación por la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario, y a la falta de probidad por no reconocer la falsedad del contenido”.

Debo reconocer mi ignorancia sobre algunos términos y, aunque me recuerdan que don Pantuflo Zapatilla solía recriminar a sus hijos Zipi y Zape que le habían causado algún perjuicio a un “probo ciudadano”, pensaba que eso de falta de probidad estaba relacionado con no tener pruebas. Sin embargo, probidad es sinónimo de honradez. Mejor dicho, lo era; pues es una fórmula en desuso. En España, ya sonaba vieja en la dictadura, así que imagínense. La cuestión es que a 23 alumnos se les ha abierto un expediente porque el grupo estudiantil al que pertenecen envió un comunicado con una información incorrecta y no reconocer que era falso lo que decían, a juicio del rector de la ULL (que es quien abre el expediente) les puede hacer ímprobos, les deshonra. Consecuencia: según el Reglamento de disciplina académica, aprobado el 8 de septiembre de 1954 (pese al tiempo que ha pasado, sigue en vigor) la falta de probidad es constitutiva de falta grave. Y, ¿cuál es la pena para una falta grave? La expulsión.

AMEC ha sido el grupo de los alumnos más votado en las dos últimas elecciones al Claustro de la Universidad de La Laguna, el más activo y el más crítico con la labor del rector, Eduardo Doménech.

Lo que AMEC denunciaba en su comunicado no era falso, se había retrasado la tramitación de unas becas. En él señalaban a la Facultad de Psicología, pero nunca a ningún funcionario. No hablaba ni de cargos ni de nombres y apellidos, con lo que cuesta entender eso que les acusan de “ofensa grave de palabra u obra a compañero, funcionario y personal dependiente de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Laguna”.

Además, como habrán visto, el jefe de Gabinete del rector, Antonio Rodríguez, dice que no tiene por qué acabar en expulsión. Sin embargo, el reglamento habla de tres tipos de “correcciones aplicables a las faltas de los escolares” si estas son graves: “1ª Inhabilitación temporal o perpetua para cursar estudios en todos los Centros docentes; 2ª Expulsión temporal o perpetua de los Centros comprendidos en el Distrito Universitario; 3ª Expulsión temporal o perpetua del Centro”. ¿Qué tienen todas en común? La expulsión. Y ser un ímprobo estudiante no tiene otra tipificación que la de falta grave. Es decir, si no tienen probidad, comenten una falta grave y, si cometen una fata grave, serán expulsados.

Lo peor de todo es que se expedienta a todos los representantes (que han sido democráticamente elegidos por sus compañeros para que les representen) porque su organización envía un comunicado de prensa que ellos necesariamente no firman. ¿Se imaginan a todos los concejales de un partido siendo acusados en un juicio porque su formación envió un comunicado a los medios? No tiene sentido. Tengo la impresión de que lo que el Rectorado busca es amedrentar al principal grupo de estudiantes de la Universidad, al que lleva desde 2007 criticando las acciones de Doménech. Y lo hacen en un año, 2012, en el que habrá elecciones al Claustro y cargar contra los alumnos y amenazarlos con la expulsión puede llevar a desmovilizarlos (más de lo que están). No debemos olvidar que los estudiantes que se integran en colectivos son una gran minoría y se les está diciendo: cuidado, si criticas mucho (o mal) te podemos expulsar. Quizás prefieren alumnos de los que van a clase, toman apuntes, sacan un libro de la biblioteca y punto, si acaso, si quieren algo más, que sea un concierto gratis a principios de curso; pero nada de reclamar, nada de criticar. Si lo haces, te juegas la expulsión. Por ímprobo.

Fuente:

http://tonymontesdeoca.es/2012/02/09/improbos-estudiantes/

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